Masaje Tántrico para Hombres, la magia de la sexualidad masculina

masaje con final feliz para hombres

masaje con final feliz para hombres

Dentro de la filosofía tántrica existe una práctica que se centra en los genitales masculinos pero que no llega a ser una masturbación propiamente dicha ya que no busca el placer carnal en su estado más básico sino algo mucho más interesante, más profundo, se trata del masaje lingam, una práctica que busca el redescubrimiento de la masculinidad y la conexión con el lado femenino del hombre sin dejar de ser bastante placentero y por supuesto, relajante, y aunque existen masajistas profesionales que se dedican a esta práctica (lo que conocemos como masaje con final feliz), en la intimidad de la pareja existe la libertad de decidir si se quiere seguir al siguiente nivel.

Algo muy positivo del masaje tántrico para hombres dado que sus roles pueden verse intercambiados al asumir el hombre una postura pasiva, es que ayuda a sanar algún trauma o condicionamiento negativo que este tenga hacia el orgasmo, por lo que esta práctica no se encuentra condicionada a alcanzar ese momento cumbre.

El paso a paso para un masaje lingam con final feliz

La preparación para dar y recibir un masaje lingam inicia con la disponibilidad del tiempo suficiente ya que no se quiere apresurar el proceso o llevar ataduras mentales que interrumpan el placer y la relajación. Es conveniente tomar una buena ducha relajante y continuar con los preparativos ambientales. Resulta particularmente placentero estimular la mayor cantidad de sentidos a la vez por lo que colocar inciensos aromáticos es una excelente opción, luz de velas, música suave y por supuesto un buen aceite para masajes.

Aunque pueda que inicialmente no le resulte del todo cómodo, el hombre debe estar consciente de que asumirá una postura pasiva y no se le debe permitir moverse, debe mantener una respiración pausada y profunda que lo lleve al estado ideal para percibir las sensaciones y energía que está por recibir. Unas manos suaves y cálidas podrán calmarlo y hacer que olvide esa sensación de vulnerabilidad.

Opción ideal: masaje en pareja

Para que el momento sea lo más íntimo posible, nada mejor que disfrutarse como pareja; iniciar la sesión con besos, abrazos, miradas tiernas y caricias da una idea de lo que se está por recibir y pone al hombre, que en esta práctica es el protagonista principal, a tono para experimentar sensaciones únicas. El hombre debe tumbarse sobre su espalda y encima de almohadones que le levanten la cabeza y el torso, mantener las piernas separadas y las rodillas un poco flexionadas y es entonces que su pareja procede a masajear su cuerpo dejando la zona genital para cuando esté preparada o ya haya logrado una erección.

Se puede empezar en orden ascendente masajeando las piernas, subiendo hacia el abdomen y detenerse unos minutos en el pecho buscando crear el mejor ambiente de bienestar, luego bajar y dedicarse entonces a la zona genital. Con las manos debidamente lubricadas se toma el glande y se masajea de forma suave, delicada y luego el cuerpo del pene haciendo una presión moderada, la respuesta del hombre indicará que tan fuerte se debe presionar y recordando que no se busca llegar aceleradamente a un orgasmo con el masaje de glande. El escroto es una zona que no debe ser olvidada, se debe tener especial cuidado y proporcionarle suaves caricias.

Muchos hombres no lo permiten, pero masajear el perineo (la zona entre el escroto y el ano) resulta especialmente placentero por la cantidad de terminaciones nerviosas existentes en esa zona, causando muchas más sensaciones agradables. Ten en cuenta que el punto G del hombre se encuentra en esta zona. Cada pareja puede definir su propia rutina, lo importante es mantener el control para retrasar el momento de la eyaculación y disfrutar al máximo la experiencia. Lo que siga después del masaje depende de cada pareja si quieren tener un final feliz.